Página Dos

RADAR

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La fiscal del Distlrito Nacional, Yeni Berenice Reynoso, ha insistido en que “elsiglo21.com” no forma parte de las inverstigaciones sobre el supuesto hackeo de los correos electrónicos de la Primera Dama. Aunque paradójicamente incautó el servidor  como parte de las pesquisas por las que fueron allanadas la residencia y las oficinas del propietario del periódico, el periodista Guillermo Gómez. Dado su determinación en aclarar las denuncias de hackeo, las autoridades deben explicar o investigar las dificultades técnicas por las que “elsiglo21.com” no ha podido reanudar su servicio informativo. Conviene despejar la situación, pues los inconvenientes de que ha dado cuenta su director, el veterano periodista Radhamés Gómez Sánchez, apuntan a que se está frente a un atentado a la libertad de información. Si los allanamientos, con una aparatosidad por demás intimidante, nada tenían que ver con el medio ¿por qué entonces se bloqueó la entrada del personal a las instalaciones?. Aparte de los suspicaces obstáculos para cumplir su función informativa. No dejará de llamar la atención que las investigaciones sobre el supuesto hackeo  comenzaran después que el medio inició la publicación de varios reportajes relacionados con corrupción en el Gobierno.

Riesgos laborales

Parece una burla la afirmación de que el Ministerio de Trabajo no cuenta con el personal suficiente para verificar la seguridad de los trabajadores de la construcción. Si es así, tampoco los sindicatos han jugado su papel para que esos obreros cuenten con protección en sus labores. Lacera el alma que una entidad como Trabajo, atiborrada de viceministros, unos 31, no disponga de recursos para verificar las condiciones en que laboran miles de personas en diferentes obras. La  claque sindical se ha conformado con declarar que la Dirección General de Higiene y Seguridad   Industrial debería contar con mayores recursos y más inspectores para supervisar los protocolos que se aplican en la construcción. Deprimen las muertes y los frecuentes accidentes que sufren los trabajadores de la construcción, causados en gran medida por la falta de seguridad con que realizan sus labores. Pero nadie saca la cara por ellos, aunque sean objeto incluso de  violación de sus derechos más elementales.

El Nacional

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