Contra viento y marea, la Cámara de Diputados validó las repudiadas observaciones del Poder Ejecutivo a la ley orgánica del Consejo Nacional de la Magistratura, para introducir un denominado voto calificado y que las decisiones en una segunda convocatoria se decidan por mayoría simple. La decisión ha sido calificada de inmediato como un golpe institucional por juristas, empresarios y representantes de la sociedad civil. El presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), Manuel Díez Cabral, había alertado sobre el peligro para el equilibrio del organismo que representaban las modificaciones propuestas por el Poder Ejecutivo. Pero los diputados peledeístas ni siquiera se tomaron la molestia de reparar en la violación constitucional en que incurrieron, según los juristas Servio Tulio Castaños, Eduardo Jorge Prats y Francisco Alvarez, al validar las enmiendas por mayoría simple. El artículo 102 de la Carta Magna consigna que para esos casos se requiere de las dos terceras partes de la matrícula. El Conep, la Fundación Institucionalidad y Justicia y Participación Ciudadana rechazaron lo que a todas luces representa un atropello contra el sistema jurídico, aprobado para complacer al Presidente de la República.
Contra el crimen
El ministro de Interior y Policía ha admitido que son insuficientes las medidas que se han adoptado para combatir la criminalidad. El incremento de las muertes de comerciantes y hasta oficiales de la Policía en atracos es la mejor confirmación del reconocimiento hecho por José Ramón Fadul. La importancia de que el funcionario admita que las medidas contra el crimen han sido insuficientes es importante en la medida que contempla una nueva estrategia para enfrentar un mal que inquieta a la población. La obstinación en defender un método fracasado no ha dejado de contribuir con la inseguridad que corroe la sociedad. Fadul ha señalado que se reforzarán las medidas, lo cual es muy auspicioso. Lo que se espera es que no se trate de un nuevo enunciado, sino de que realmente las autoridades se decidan a atacar el problema de la inseguridad con los recursos que demandan las circunstancias. La violencia, como se aprecia, ha tomado un giro espantoso.

