Hacerse pasar como estudiante es un recurso que ha dado resultado a la delincuencia en Santiago para cometer sus fechorías. Muchas familias han sido víctimas de coartadas de delincuentes que se presentan a sus viviendas uniformados, con mochilas y útiles escolares a solicitar algún tipo de ayuda. Lo menos que cualquiera puede imaginarse es que esos jovencitos que tocan la puerta no son estudiantes, sino consumados rufianes. Hay muchas historias de robos y asaltos tanto en residencias como en las calles protagonizados por supuestos estudiantes. Ante las múltiples denuncias, las autoridades están muy al tanto de la técnica de jóvenes que se disfrazan de estudiantes para cometer fechorías. Sin embargo, los delincuentes se las arreglan para siempre salirse con las suyas. Son muchos los incidentes que involucran reales o supuestos estudiantes ocurridos últimamente en Santiago. No hay, en verdad, un método que no se haya ensayado para timar en las calles de Santiago hasta a los propios estudiantes, en tanto la gente está como el salto de la pulga con el auge de la delincuencia. Si desde hace tiempo la gente se espanta hasta de su propia sombra, sin duda que hoy tiene más razones para recelar de cualquiera que se le acerque.
España en austeridad
El Gobierno de España ha rebajado los sueldos de los funcionarios como parte de los sacrificios para enfrentar el déficit fiscal que arrastra. Desde su llegada al poder, el presidente Mariano Rajoy ha adoptado muchas medidas antipáticas, pero responsables, para combatir una crisis que ha dejado sin empleo a más de cinco millones de personas. Además de rebajar los sueldos entre un 25 y 35 por ciento también ha decidido suprimir cargos públicos. Todo con el propósito de cumplir el acuerdo para reducir el déficit fiscal, que en 2011 fue de un ocho por ciento. El Gobierno de Rajoy ha optado por el saneamiento antes de castigar a la población con un incremento de impuestos para afrontar las dificultades financieras. El caso de España, que no es la única nación europea azotada por una implacable crisis económica, representa un buen ejemplo para República Dominicana. Aunque las autoridades insistan que su economía es la de más sólido crecimiento en la región.

