El Gobierno tendrá que hilar fino desde mañana en el reinicio de sus negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) porque difícil será convencer a ese gendarme de que no se cumplirían metas de políticas económicas esenciales, como las referidas al sector eléctrico, déficit fiscal, endeudamiento externo y transferencias de fondos al Banco Central. Los comisionados gubernamentales sostienen que es necesario reformular el marco macroeconómico de República Dominicana a partir del nuevo escenario de crisis económica internacional, matizado por las alzas en los precios del petróleo y de las materias primas básicas. El FMI, empero, parece no creer ni en la una y uno y mantiene el criterio de que el Gobierno debe cumplir con transferir los recursos por subsidios al sector eléctrico, capitalización del Banco Central, así como el tope del endeudamiento fijado en 96 mil millones para 2011. Habrá que hacer malabares para convencer al FMI de que el Gobierno no puede cumplir la meta de reducir el déficit fiscal de 2.4 a 1.6 por ciento del PIB, como está previsto en la última Carta de Intención, a pesar de la promesa de disminuir el Gasto Público en 25 mil millones de pesos. Ojalá que el Gobierno logre pasar tan difícil prueba, pero puede decirse que al día de hoy hay una especie de rompimiento técnico del Acuerdo Stand by, firmado en 2009 con el Fondo Monetario.
Hora de la verdad en Haití
Las previsiones y ruegos apuntan hoy a que las elecciones de segunda vuelta en Haití concluyan sin males mayores y que se proclame el ganador o la ganadora en el menor tiempo posible, porque tras la llegada ayer a Puerto Príncipe de Jean Bertrand Aristide, se observa en todo el territorio haitiano un ambiente de efervescencia política. No hay que olvidar que el ex dictador Jean Claude Duvalier también regresó a Haití, aunque contrario a Aristide, objetado por Estados Unidos, Baby Doc fue recibido literalmente con la banda de los bomberos. Los candidatos Mirlande Manigat, de 70 anos, y Michel Martelly, de 50, han realizado una campaña electoral relativamente decente, libre de mensajes de violencia, pero aun así, son mayores los temores de que los resultados de las votaciones generen situaciones políticamente difíciles. Ojalá que no.

