Un conflicto migratorio impidió ayer el mercado binacional que se celebra en Dajabón. En solidaridad con decenas de compatriotas que han sido impedidos de retornar a territorio dominicano, los comerciantes haitianos se negaron a participar en la tradicional feria.
Los haitianos varados en su patria alegan que residen legalmente en República Dominicana, pero que aún así las autoridades de Migración y del Cuerpo Especializado en Seguridad Fronteriza se niegan a dejarlos cruzar la zona.
No ha valido que los haitianos que viajaron a su país a pasar las navidades con sus familiares tuvieran sus documentos de residencia en esta nación. La suspensión del mercado de Dajabón es un duro golpe para el comercio y la economía de la zona fronteriza. Es la actividad más importante. Nadie se opone ni cuestiona los controles migratorios, pero tampoco se pueden compartir las arbitrariedades a nombre de prejuicios o caprichos.
Las reglas de juego tienen que respetarse o, simplemente, eliminarse. Con la interrupción del mercado binacional es el comercio de Dajabón y de toda la zona fronteriza el que ha tenido que pagar las consecuencias de un aparente conflicto migratorio. Pero se espera que la fuerza no se imponga a las leyes.

