El párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Altagracia, de Villa Altagracia, ofreció el domingo un ejemplo de valor no sólo digno de reconocer, sino de imitar. El sacerdote Guillermo Sierra suspendió la misa que oficiaba, y acompañado de la feligresía obligó al dueño de un colmadón a moderar el volumen de la música que impedía el acto litúrgico. Si las autoridades no actúan contra los escándalos, la bulla y la música en colmadones, bares y todos esos establecimientos que se han esparcido por diferentes puntos de la ciudad la gente tendrá que imitar la acción del padre Sierra. No queda más para reclamar la paz y la tranquilidad que esos negocios escamotean a la población. La gente de Villa Altagracia, quizás impotente para lograr que se actuara contra los propietarios del colmadón, se sumaron a la valiente decisión del sacerdote. ¡Y pensar que por aquí ya no son sólo los colmadones los que atentan contra el orden! Hay un montón de bares que no sólo perturban con la música a alto volumen, a veces hasta en vivo en lugares inapropiados, sino que sus parroquianos interfieren hasta en las marquesinas de residencias. El cura de Villa Altagracia ha enseñado un camino para que la gente actúe, si las autoridades no lo hacen.
Justicia relegada
La trifulca ocurrida en un colmadón de San Juan de la Maguana en la que murieron un sargento de la Policía y su esposa invita a examinar en su justa dimensión el problema institucional. Las versiones indican que el sargento Marino Medina Rojas y su esposa Faceli Montero D´Oleo fueron abatidos durante una balacera en que también resultó herido el sargento Humberto Medina Roa cuando se proponían vengar la muerte de su hermano. Y cuando se recurre a la venganza es porque no se tiene confianza en las autoridades para que se haga justicia. No es la primera ocasión en que la gente decide hacerse justicia con sus manos antes que confiar en el papel de la Justicia. Si en el colmadón no ocurrió una tragedia de mayores proporciones fue por pura casualidad. Los hermanos sargentos trataron de vengar la muerte de un hermano, pero fueron enfrentados a tiros por los presuntos victimarios, dos de los cuales resultaron heridos. El caso merece la debida atención.

