El sistema carcelario ha sido puesto en entredicho si de 916 solicitudes de indultos, la comisión a cargo de la evaluación encontró que sólo nueve califican para el perdón presidencial. Por las múltiples conjeturas, sería prudente explicar el criterio que se utilizó para determinar los reclusos que merecían ser indultados con motivo del Día de la Independencia Nacional. Si bien desde un principio se habló de que se privilegirían para el perdón a enfermos e indigentes, no por ello muchos otros reclusos no reunían condiciones para ser indultados. Sin importar la dimensión del delito por el que hayan sido condenados. Si es así, hay que suponer entonces que las cárceles no han cumplido su cometido como centros de rehabilitación, sino todo lo contrario. Reclusos que hayan cumplido más de la mitad del tiempo a que fueron sentenciados, que hayan observado buena conducta y que a través de evaluaciones sicológicas se determine que están aptos para reintegrarse a la sociedad, han debido ser recomendados por la Comisión Nacional de Indultos. Pero que sólo se haya elegido nueve de cárceles abarrotadas indica que algo anda mal. Y más si los beneficiados fueron recomendados sólo por enfermedades terminales y condición de indigencia.
Inquietud con dólares
Si Estados Unidos se ha decidido por investigar los millones de dólares falsificados encontrados en una vivienda de El Higüero se debe a la gravedad del caso. Es lo más obvio. Lo que ahora está por saberse son las implicaciones de una operación que ha motivado tanto interés en las autoridades estadounidenses. Como fue la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) la que confirmó la investigación cabe suponer que hay algunos elementos que no están claros. O que abundan los cabos sueltos, aunque los agentes estadounidenses se limiten sólo a tomar notas. Se baraja la posibilidad de que la vivienda, ubicada en Mata San Juan, fuera también un centro de acopio de drogas. Además de unos tres millones de dólares en la vivienda fueron decomisados materiales y equipos para la impresión de la moneda. El caso de que las papeletas serían introducidas en Nueva York y Nueva Jersey puede ser solo un detalle del interés estadounidense para establecer responsabilidades sobre la falsificación.

