Evitar que el senador Amable Aristy Castro respalde al candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) se ha erigido como la más obvia de las hipótesis sobre el comentado encuentro del dirigente reformista con el presidente Leonel Fernández. En modo alguno se puede pasar por alto que la entrevista, que comenzó en la sede de la Fundación Global y culminó en el Palacio Nacional, se realizó en medio de insistentes rumores de que Aristy Castro encabezaría un acto el próximo domingo para apoyar a Hipólito Mejía. Las circunstancias que rodearon el encuentro evidencian un interés especial del mandatario en por lo menos neutralizar al senador por La Altagracia. Este apenas había regresado al país procedente de Miami, cuando, según los informes, fue convocado de urgencia por el presidente Fernández. Al mantener su postura, se colige que el mandatario no logró persuadirlo para que reconsiderara su oposición al acuerdo electoral del reformismo con el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Pero como se habló de otro encuentro, del que no se puso fecha, no se sabe si el Presidente consigue por lo menos neutralizarlo sobre el actual proceso electoral, aún sea en apariencia.
Juventud en conflicto
El Ministerio de la Juventud protagoniza un conflicto con una de las muchas redes juveniles sobre la Ley de Libre Acceso a la Información Pública. Como el ministro Franklin Rodríguez se habría negado a rendir cuentas sobre las funciones de la entidad la Red Nacional de Acción Juvenil elevó un recurso de amparo, pautado para ventilarse el 7 de marzo próximo. Rodríguez alega que no ha tenido tiempo para proporcionar los datos que la organización le solicitó el 6 de enero. Cierto o no, la verdad es que el caso se inscribe dentro de los muchos conflictos para cumplir con la rendición de cuentas. ¿Cuál es el problema para cumplir con algo tan simple como informar sobre las operaciones de una entidad pública? Es penoso y vergonzoso que un funcionario, como se atribuye al ministro de la Juventud, alegue que no haya tenido tiempo para, en un plazo de 15 días, ofrecer información sobre sus propias funciones. Los funcionarios se ganan sus problemas, a veces por su prepotencia.

