De la misma forma que en Libia, Estados Unidos, Francia e Inglaterra tendrán que intervenir en Siria para frenar la masacre del Gobierno contra los miles de ciudadanos que han tomado las calles en demanda de justicia y libertad. Al menos 20 personas fueron muertas en Senamein cuando agentes de la Policía dispararon contra una multitud que se movilizada contra la opresión, el nepotismo y la corrupción que encarna el dictador Bashar al Asad. Bajo el pretexto de proteger los derechos humanos, Estados Unidos y sus aliados intervinieron en Libia al amparo de una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) que exigía a Gadafi un alto al fuego. Pero en Libia no se reportó una matanza contra civiles indefensos como la que acaba de ocurrir en Siria. Si de lo que se trata es de proteger los derechos humanos de la población que protesta en reclamo de libertad y justicia, las fuerzas aliadas no deben demorar su intervención frente a un genocidio como el que se acaba de cometer en Siria.De no hacerlo entonces quedaría más evidenciado su interés en los pozos petroleros libios al actuar únicamente contra Gadafi. Al Asad, con más de 30 años en el poder, se supone que es tan dictador como el coronel Gadafi.
Familia degradada
La detención de un padre que empleaba a un hijo de cuatro años en el negocio de las drogas, representa un nuevo ingrediente de la degradación que desde hace tiempo y a la vista de todos afecta a la familia. No es la primera ocasión en que padres son detenidos por pervertir a hijos inocentes. El caso de David Flores, quien se hacía pasar por albañil, es otro grito de alerta sobre la dimensión y penetración del narcotráfico en la familia. Flores fue apresado por agentes de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) en Santo Domingo Este después de ocupársele a su hijo 30 porciones de cocaína. Aterra que en lugar de pensar en la educación de su vástago nada menos que su propio padre explote su inocencia y desde pequeño lo introduzca en el peligroso y dañino mundo de las drogas. Tanto ese suceso como otros similares son para que las autoridades y la sociedad reflexionen sobre sus acciones. El dinero a cualquier precio parece ganar mucho terreno a los valores y principios.

