El presidente Leonel Fernández no debe esperar que el abusivo cierre del canal TV, de Santiago, crezca como una mancha contra la libertad de expresión para ordenar su reapertura. El caso, que ya ha cobrado ribetes internacionales con la protesta de Reporteros sin frontera, con sede en Francia, ha tomado un nuevo giro con la decisión de periodistas y productores de encadenarse y amordazarse en demanda de que sea revocada la arbitraria decisión del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel). El Gobierno no ha podido sostener los alegatos de que el canal fue cerrado por razones técnicas, pues cada día se ha evidenciado que las causas fueron políticas. La ilegal decisión fue la respuesta a las duras críticas, incluso personales, del productor Ernesto Fadul contra el presidente Fernández y varios funcionarios, así como contra legisladores y candidatos oficialistas. Fadul, que dice tener pruebas de sus afirmaciones, insiste en que se le someta a los tribunales si se estima que ha violado la ley sobre expresión y difusión del pensamiento. El presidente Fernández, que en múltiples ocasiones ha defendido la libertad de prensa, debe intervenir para que TV Cibao vuelva al aire. El cierre ha sido una muestra de intolerencia política.
Banqueros temerosos
Dos de los principales protagonistas de la crisis financiera que hundió a Estados Unidos, incluyendo un exsecretario del Tesoro, la pasaron bastante mal frente a la comisión que investiga la causa de la debacle. A Charles Prince y al exdirector de Citigroup Robert Rubin se les hizo muy difícil justificar su inocencia sobre las operaciones que desembocaron en la crisis más espantosa desde la ley seca. Alegaron que nadie podía prever lo que ocurrió, pero la comisión que trata de establecer responsabilidades al respecto no piensa de la misma manera. Su presidente Phil Angelides considera que la conducta tiene que tener consecuencias. Temerosos del desenlace los ejecutivos declararon que lamentaban profundamente cualquier responsabilidad que pudieran tener en la catástrofe. La comisión también interrogó al expresidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, quien se defendió culpando del problema al expresidente George W. Bush.

