Si se trataba de una maniobra para generar conflicto el reclamo que se atribuyó a la Iglesia sobre la propiedad del clausurado canal 53, de Santiago, la enérgica respuesta del director de la emisora Radio Santa María la ha desinflado. Tras la respuesta del sacerdote Eduardo García Tamayo (Padre Yayo) habría que buscar otro pretexto para mantener el injustificado cierre del canal de televisión. La frecuencia de la planta que opera el empresario Víctor Tejada pertenece a la diócesis de La Vega. A raíz de la arbitrariedad del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) se ha propalado una supuesta disputa, que el Padre Yayo ha negado, en torno a la propiedad de la estación. En indignante muestra de intolerancia política, la planta fue cerrada en represalia a las críticas e insultos del productor Ernesto Fadul contra el presidente Leonel Fernández, funcionarios del Gobierno y legisladores de Santiago. En protesta por el abuso de poder periodistas y productores se han encadenado y amordazado. Su propietario ha elevado un recurso de amparo, sobre el que los tribunales tendrán que pronunciarse, contra un atropello que ensombrece el ejercicio de la libertad de expresión y difusión del pensamiento, aunque algunos no quieran verlo.
Un caso pesaroso
A sus 75 años de edad y enfermo el periodista Raúl Pinada, quien falleció el viernes en la tarde, tenía que trabajar para ganarse la vida. Sin la suerte de una pensión que merecía por edad, condiciones de salud o antigüedad, sea como periodista o empleado público, Pineda no tenía más que cumplir con sus labores en el Ministerio de Agricultura. Licenciado en Comunicación, con una especialidad en la Universidad A & M, de Houston, Texas, Pineda laboró durante 15 años en el Instituto de Cooperación para la Agricultura (IICA) y desde 1964 en el Ministerio de Agricultura. Además del periodismo Pineda ejerció la docencia en la Universidad Nacional Pedro Henríquez (Ureña). Se le consideraba una persona seria, respetuosa, decente, con mucha capacidad profesional y vocación de servicio. Que todavía a los 75 años de edad y enfermo tuviera que trabajar para ganarse la vida lo enaltece todavía más. Buen ejemplo. Paz a los restos de Pineda y consuelo para sus familiares.

