Los signos de agotamiento que según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) comienza a observar el turismo son al menos para prestarles atención. Como principal fuente generadora de divisas el turismo constituye la espina dorsal de la economía. Durante un tiempo se ha mercadeado la idea de que el turismo es inagotable, pero el BID ha detectado signos perturbadores, que se expresan en el moderado incremento de visitantes, la disminución paulatina del tiempo promedio de estancia y en la reducción del gasto, que por demás considera bajo con relación a otros destinos. Es posible que el estudio del organismo internacional entre en contradicción con las estadísticas oficiales, que presenta al turismo como un fenómeno de crecimiento en la región y en el mundo. El estudio establece que, más allá de los factores exógenos de naturaleza económica, la falta de dinamismo que advierte en el turismo puede deberse al monopolio de la oferta, la homogeneidad del producto, la escasa diversificacióny al deterioro de los entornos y del medioambiente, entre otros. Pero el caso es que con todo lo que el turismo representa para la economía y el país la advertencia de una entidad merece que sea ponderada.
Coacción inaceptable
El presidente del Senado incurre en una inaceptable violación de la independencia de los Poderes al advertirle a la Justicia que no puede acoger el recurso de amparo sobre la violación de la ley del 4% del Presupuesto para educación. Se trata de una coacción inaceptable, con la que Reinaldo Pared Pérez sí propina un golpe mortal al sistema democrático. Con una prepotencia digna de mejor suerte, Pared Pérez olvida que la Justicia es tan independiente como debería serlo el Congreso, un cuerpo vergonzosamente reducido a una caja de resonancia del Ejecutivo. En su interés de validar la violación de la Ley 66-97, que consigna un 4% del Presupuesto para educación, el presidente del Senado se ha extralimitado en sus atribuciones. Un Senado independiente y responsable obligaría al Ejecutivo a cumplir con la Constitución y las leyes, no a justificar sus violaciones. Sólo se espera que la Justicia no se deje intimidar por la bravuconada del presidente del Senado. Sólo eso.

