Página Dos

RADAR

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Con lo frágil que se ha tornado la estabilidad en Haití, los altos mandos militares han decidido, como medida preventiva, reforzar la frontera. Pero por más explosiva que pinte la situación, las autoridades tienen que andarse con sumo cuidado con las acciones que tomarán en la línea fronteriza. Por las nefastas consecuencias que siempre acarrean para República Dominicana, tienen los militares que buscar la forma de evitar cualquier tipo de incidente con ciudadanos haitianos. Ante los nubarrones que se ciernen sobre el clima político, son muchos los residentes en la vecina nación que desde ya miran hacia esta parte de la isla. No está mal que los militares tomen medidas preventivas para preservar la seguridad y el orden. Sin embargo, tiene que evitarse, a como dé lugar, cualquier tipo de exceso que pueda involucrar a República Dominicana en controversias sobre el problema haitiano. Desde antes del deterioro del clima político, ya el jefe de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilidad de Haití (Minustah) había advertido sobre la crisis de gobernabilidad que ensombrecía el panorama. No se pueden esperar que estallen los conflictos para tomar prevenciones, pero de todas formas hay que actuar con la mayor cautela.

Precios congelados

El Ministerio de Industria y Comercio volvió a congelar los precios de los combustibles, con todo y que el petróleo se ha mantenido en alza. Se podrá apelar a todos los pretextos habidos y por haber, pero la decisión es obvio que tiene que ver con el proceso electoral. El Gobierno sabe que ajustar los precios internos de los carburantes conforme a su comportamiento en los mercados internacionales tornaría más difícil la carga de amplios sectores, con su consecuente repercusión política. Antes que irritación en la población por los efectos de alzas de los combustibles, aunque sean insignificantes, las autoridades prefieren sacrificar la estabilidad de la economía. Por más y más que se diga, no parece que el Gobierno esté en condiciones económicas de absorber los aumentos que han colocado el petróleo a alrededor de 108 dólares el barril. Pero el costo político de las alzas de los precios internos de los combustibles podría ser demasiado alto. Y lo mejor entonces es evitarlo.

El Nacional

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