Era más que tiempo de abocarse a una solución definitiva, adecuada y justa al pandemonio en que se ha convertido la Duarte con París y toda su periferia. El alcalde del Distrito Nacional, Roberto Salcedo, ha abrevado en el proyecto del presidente Danilo Medina para impulsar la micro, pequeña y mediana empresa para iniciar la desabarralización de la zona. No se trata de desalojar, sino de organizar y reubicar a los buhoneros en módulos adecuados que el Cabildo instalará en la zona.
El proyecto es todavía más ambicioso, si, como anunció Salcedo, se facilita a los vendedores el acceso a préstamos y otras herramientas financieras para mejorar sus condiciones de vida. Si algo se espera es que la saludable intervención anunciada para enfrentar un drama urbano, de nefastas consecuencias sanitarias y para el ornato, no se haga esperar. Con todo y que los estudios se hayan realizado y la capacidad y responsabilidad que han caracterizado a Salcedo.
Vale advertir, sin embargo, que a pesar de la importancia del proyecto, la recuperación de la zona no puede ser una tarea única y exclusiva de la Alcaldía del Distrito Nacional. Por el desorden, la bulla y los densos tapones, el tráfico por la Duarte con París es infernal. No aptos para cardíacos.
