Causa profunda preocupación el saqueo perpetrado contra unos camiones del Plan Social de la Presidencia que pretendía distribuir miles de raciones alimenticias entre damnificados del terremoto que destruyó a Puerto Príncipe. Se dijo que el chofer del vehículo se estacionó por error en uno de los laterales del destruido Palacio Nacional, cuando fue asaltado por una turba de damnificados que cargaron con todo lo que llevaba el camión. Es ese un hecho grave que debería poner en auto a las autoridades e instituciones civiles que participan en los operativos de asistencia en Haití. Ante la lentitud que se observa en la distribución de alimentos, agua potable y frazadas, muchos afectados optan por saquear vehículos e instalaciones, lo que incluye riesgo de agresión contra socorristas. Lo mejor sería que tropas del Ejército dominicano custodien personal, provisiones e instalaciones que se envían a Haití desde República Dominicana, a los fines de evitar que se repitan acciones vandálicas como la perpetrada contra ese camión del Plan Social.
Hombre soberbio
La enorme nube de cenizas provocada por un volcán irlandés que ha cubierto los cielos de Europa, demuestra cuán frágil es el mundo a pesar de los aspavientos de las grandes potencias que se creen con fuerza y capacidad para destruir hasta el mismo solio divino. Las cenizas de ese volcán ha causado el cierre total o parcial de más de 20 aeropuertos europeos y dejados varados a millones de pasajeros en todo el mundo, en lo que se define como el mayor caos de la aviación comercial en todos los tiempos. Mientras el mentado primer mundo e incluso muchas naciones subdesarrolladas, como Irán y Pakistán, procuran construir armas de destrucción masiva, la naturaleza se encarga de tiempo en tiempo de colocar al ser humano en su justo lugar, con la ocurrencia de terremotos, ciclones, inundaciones, sequías, erupciones volcánicas y otros cataclismos. La naturaleza puede más que su más cruel depredador: el hombre.

