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Mensaje confuso

En su mensaje de Navidad, el Papa Benedicto XVI, al clamar por la paz y cese de violencia en el mundo, proclamó que la Iglesia  ayude a Honduras a retomar el camino de la institucionalidad, pero advirtió que  esa religión no puede ser reemplazada por ideología alguna, tras proclamar que es factor de identidad en Latinoamérica. Las palabras del Papa no alcanzan para censurar  el respaldo de la jerarquía  católica hondureña al golpe de Estado  contra el presidente Manuel Zelaya, pero podrían servir de disuasivo para que el clero ayude  a los esfuerzos de la comunidad internacional por desalojar a los golpistas y retornar al poder al presidente derrocado. Benedicto exhortó a la humanidad a cultivar la paz, la tolerancia, la solidaridad y el respeto a los derechos humanos, aunque no será fácil descifrar la proclama de que la Iglesia no puede ser sustituida por ninguna ideología, cuando se refería a la  crisis política generada por el golpe de Estado en Honduras.

Paños y manteles

La carta  de agradecimiento que el presidente  Nicolás Sarkozy envió a su colega Leonel Fernández por haber indultado a dos jóvenes francesas condenadas por narcotráfico, y el anuncio de que el ministro de Cooperación de Francia  viene a buscar a las dos muchachas,  son claras señales de  que las relaciones domínico francesas están hoy de paños y manteles. Sarkozy agradeció al mandatario dominicano el perdón concedido a Celine Faye y Sarah Zaknoun, que cumplían  encierro por ocho anos, a quienes  el ministro Alain Joyandet vendrá a buscar. Durante  una reciente visita del presidente Fernández a París, el presidente Sarkozy prometió que  su gobierno concedería garantía   soberana a inversionistas franceses que participarían en proyectos tales como la segunda línea del Metro, el tren Haina-Santiago, así como obras de infraestructura en los sectores turismo y energía. Tan buenos lucen los nexos con Francia, que el presidente Fernández pudo hablar   en  la Asamblea Nacional Francesa sobre  el drama haitiano sin que se le calificase de xenófobo, como se acostumbra en Europa.

El Nacional

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