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Retorno voluntario

Gente que ha emigrado cargada de esperanza, en ocasiones arriesgando hasta la propia vida, ha regresado voluntariamente a su lar nativo. Más de cuatro mil dominicanos residentes de manera legal e ilegal en Estados Unidos, Panamá, Puerto Rico, España y San Martín han decidido jugárselas en el país y no en suelos a los que llegaron repletos de ilusiones, sean en yolas, con papeles falsos o a través de algún otro medio. Pero la crisis económica, la persecución contra los ilegales y el fuerte clima que ha golpeado por lo menos a España y Estados Unidos los ha hecho retornar voluntariamente. Lo primero que ha de tenerse en cuenta es que esos emigrantes no regresaron para lamentarse ni  morirse de hambre en República Dominicana. Lo hicieron para luchar por la subsistencia, tal vez con más valor que el que tuvieron para salir o quedarse ilegalmente en el extranjero, y con los recursos de que disponen. Pero tampoco hay que dar muchas vueltas para saber que la decisión ensombrece un sector vital de la economía como las remesas, un elemento que las autoridades de ninguna manera puedan soslayar. Algo enviaban a sus familiares muchos de esos compatriotas que optaron por retornar desde el exterior.

Parte de la tradición

Podrá inscribirse dentro de la ola de violencia que sacude el país, pero también forma parte de la tradición la balacera en que nueve personas, incluyendo tres menores, resultaron heridas el día de Navidad en el barrio Capotillo. La Policía y el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) desplegaron una intensa labor para frenar los excesos, pero incidentes como los de Capotillo suelen repetirse siempre para esta época. El ensanche Espaillat no se quedó atrás, pues un hombre de 35 años y  una jovencita de 12 fueron heridos de bala por desconocidos. La algarabía y los tragos propios de la época tienden a excitar los ánimos, amén de una delincuencia que está en acecho permanente para hacer de las suyas. La Policía no explicó la causa del tiroteo en Capotillo, que ocurrió próximo a una sala de billar. Los aguaceros y el mismo ambiente hicieron que mucha gente se quedara en sus casas, pero siempre hay quienes encuentran más calor y emoción en la calle.

El Nacional

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