Página Dos

RADAR

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¡Vivita y coleando!
Aunque generalmente constituye  trago amargo para un periódico  admitir que ha ofrecido una información falsa o inexacta, esta vez hay que brincar de júbilo por la noticia de que la señora Catalina Carmona (Cató), de 113 años,  está viva, sana y con deseos de vivir y disfrutar de  muchos años más.

Erróneamente, el periodista Leoncio Bautista, de El Nacional, informó que tan popular dama había fallecido, pero resultó, gracias a Dios, que no era  cierta esa versión ofrecida  al periodista por el señor Francisco Doñé, amigo cercano de la familia. La falsa noticia  sobre la muerte de ella produjo tremendo susto entre sus hijos y demás parientes, pero doña Cató  tomó las cosas con jocosidad, al señalar que está “vivita y coleando”, que se siente bien y come de todo. Con sus 113 años a ristre, esta ejemplar mujer mantiene todavía su negocio de vender semillas de cajuil y maní a orillas de la autopista Duarte. El mejor regalo que  recibiría doña  Cató, lo sería sin dudas el cumplimiento de la promesa  de las autoridades de repararle la modesta casita donde vive con su familia. En El Nacional todos celebran que doña Cató esté “vivita y coleando”.

Angustia ciudadana

La agresión perpetrada el viernes por desconocidos contra un hijo del diputado Rafael Molina Lluberes, a quien propinaron tres balazos y despojaron de su carro y pistola, se inscribe en la interminable ola  de  asesinatos, atracos, asaltos, robos, violaciones y otras acciones de violencia delincuencial que tienen al garete a la ciudadanía.

Wellington Rafael Molina Toribio, de 35 años, sufrió los impactos de tres balazos, uno  en la cabeza, que lo mantenían ayer  en estado de gravedad, en el centro Médico Real, donde fue intervenido quirúrgicamente.

Dos antisociales simularon un accidente de tránsito para obligar a Molina Toribio a detener su vehículo en una calle del sector Mirador Norte  donde la emprendieron a balazos contra el joven, con el propósito de robarle el carro y la pistola que portaba.

A pesar de los informes oficiales  de que la criminalidad  ha disminuido en los últimos meses,  la verdad es que  en la población  persiste la angustia derivada de tantos sucesos de violencia que  perpetran delincuentes  por todas partes.

Hace falta que Policía, Ministerio Público y Justicia  aprieten aún más la tuerca de la ley y el castigo como forma de liberar a la ciudadanía del cotidiano temor  de morir  a manos de un ladrón o un atracador.

El Nacional

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