Suspicaz
El plazo de un año que otorgó la Dirección General de Aduanas para la importación de pacas representa un respiro, pero no despeja las interrogantes que generó la prohibición del negocio. ¿Cuál es el problema para que de buenas a primeras se reeditara una ley de 1973 en que se apoyó la medida en principio? Y alegatos tan baladíes de que la ropa usada puede causar problemas de salud crean más suspicacias sobre la cuestionada decisión. La gran verdad, sin embargo, la ha expuesto una asociación de vendedores de la frontera al señalar que la prohibición era un golpe mortal para el empleo y la economía de Pedernales, Elías Piña, Dajabón, Jimaní y Baoruco. Se calcula que el negocio de las pacas mueve alrededor de 300 millones de pesos mensuales, sin incluir el problema que resuelve a muchas familias con el asunto de la ropa. Aduanas ha dado un respiro con el plazo de un año y la ejecución de obras como las que se comprometió en Dajabón, pero aún así no se despejan las interrogantes al respecto.
Cadáveres en Santiago
Partes humanas distribuidas en la emblemática calle Del Sol, de Santiago, alarmaron a los residentes en la ciudad. Pese a la dinmensión de la criminalidad, no era para menos.
Aunque se identificó a la víctima y se han barajado diferentes hipótesis, el crimen, por su naturaleza, dejó una gran inquietud en los santiagueros.
Sin que se hayan despejado todas las conjeturas que sugería el suceso, otros dos cadáveres, amarrados y envueltos en sábanas, han sido encontrados en dos sectores de Santiago.
Una de las víctimas fue identificada como Eduardo Padilla, de 20 años, y por las características del crimen se piensa que pudo tratarse de un caso pasional.
Pero las heridas de armas blanca y otros signos de violencia que presentaban los cuerpos no dejan de sugerir mensajes tenebrosos. Hasta que concluyan las investigaciones se puede pensar cualquier cosa.
La criminalidad, sin embargo, no se limita a esos casos. También en las últimas horas un comerciante fue muerto por desconocidos que lo despojaron de un revólver y sus documentos personales.
Crímenes con sellos tan siniestros y la delincuencia callejera son para poner a pensar a los santiagueros en seguridad y orden público. Esos cadáveres colocados en vías céntricas, mutilados o atados, representan un mensaje para algún sector, aunque cueste descifrarlo.

