El retorno hoy de la gran masa de vacacionistas que pernoctaron durante el asueto de Semana Santa en zonas de playas, ríos y montañas eleva el riesgo de que se eleve el número de accidentes de tránsito con saldo de más muertos y heridos, por lo que nueva vez se apela a la prudencia de conductores para que ese regreso se realice en forma ordenada y con absoluto respeto a la ley. A partir del mediodía las principales autopistas y muchas carreteras secundarias se abarrotan de vehículos que transportan de vuelta a miles de ciudadanos que disfrutaron juntos a los suyos el asueto de la Semana Mayor, lo que obliga también a las autoridades a poner todo su empeño para detener a conductores borrachos o choferes que conduzcan de manera temeraria. Como es costumbre, Autoridad Metropolitana del Tránsito (Amet) procederá al carreteo para controlar la velocidad en las carreteras y evitar la ocurrencia de accidentes de tránsito. No obstante, sin la colaboración de quienes controlan el volante en ese difícil trayecto de retorno no sería posible al menos congelar hoy el número de víctimas, colisiones o vuelcos en autopistas, carreteras y calles interiores. Los ruegos son para que todos vuelvan a casa con el mismo entusiasmo y sanidad que tuvieron cuando iniciaron sus vacaciones.
Bañarse en gasoil
Para evitar que los empresarios del transporte aumentaran 20 pesos en el precio del pasaje, el Gobierno tuvo que distribuir entre ellos más de tres millones de galones de gasoil, en adición al subsidio que otorga a más de 20 mil choferes del concho. A pesar de beneficiarse con tales privilegios, el principal accionista de la Confederación nacional de Transporte (Conatra), Antonio Marte, dijo que la decisión de no incrementar el precio del pasaje sólo regía por el período de Semana Santa, por lo que a partir de mañana volverán a considerar darle otro garrotazo a los usuarios de carros y guaguas públicas. El ministro de Industria y Comercio prometió a esos jefes congelar los precios internos de los combustibles, a pesar de que, según dijo, el Gobierno se ha endeudado en 150 millones de pesos para evitar que suban aun más los precios del gasoil, gasolina, gas de cocinar y otros combustibles. Es claro que en esta crisis los únicos que ganan son los dueños del país.

