Al recibir la placa que lo declara agroempresario del año, el productor agrícola Héctor Rizek clamó para que el cultivo de cacao fuera declarado de alta prioridad nacional. Tratándose de un empresario que ha vivido todas las etapas del rubro, desde que era uno de los principales generadores de divisas, la propuesta es digna de que se le preste atención. Pero además por la demanda internacional que ha vuelto a tener el producto que es utilizado como materia prima en la elaboración de una amplia gama de chocolates. Por la variedad y calidad de sus cultivos, Rizek fue reconocido en la Feria Internacional de París, entre muchos otros homenajes. De tanta relevancia ha sido su reconocimiento como productor agrícola del año por la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) que la ceremonia contó con la asistencia del presidente Leonel Fernández. Al plantear que el cacao fuera declarado de alta prioriedad, Rizek sugirió un plan estratégico para el desarrollo del rubro, que tendrá, entre otros objtivos, fomentar el crédito a bajas tasas de interés a los productores. Por su experiencia como principal exportador su clamor debe ser ponderado por un país que necesita elevar la calidad de su producción agrícola.
Detalle ominoso
De ninguna manera puede relegarse a un segundo plano uno de los detalles más ominosos surgido en medio del festival de préstamos aprobados por el Congreso. El vicepresidente de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), Celso Marranzini, reveló que un diputado prácticamente había condicionado respaldar un préstamo para el sector a una contribución de tres millones de pesos de la empresa para la fiesta navideña del bloque de su partido. Marranzini no cedió, pero tras su revelación han surgido las más variadas interrogantes. ¿Cuántos de los muchos préstamos que se han aprobado no han estado condicionados por legisladores? Sin garantía siquiera de una investigación confiable jamás se conocerán detalles que se suponen de interés público. Lo que dijo Marranzini sobre el legislador no puede verse como un caso aislado, sino como parte de una cultura que ha primado en la nación. Es la razón por la cual, pese a lo grave, nadie se asombra.

