Escandaliza que el Congreso Nacional, que paradójicamente crea las leyes, y la Suprema Corte de Justicia, que juzga sus violaciones, figuren entre una amalgama de organismos que no cumplen con el vapuleado sistema. Siempre que sean verdad, son de los muchos casos que cuestionan la seguridad jurídica, cuyas denuncias suelen molestar tanto a las autoridades. Es insólito que al menos en lo que respecta al modelo la ley no entre por casa. Las consecuencias para los afectados de violaciones que también incluyen a la Junta Central Electoral (JCE), las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y los Ayuntamientos, están al margen. Y que conste que la denuncia al respecto no surgió al calor del proceso electoral, sino que provino nada menos que del gerente del Consejo Nacional de Seguridad Social y del presidente de la Asociación Dominicana de Administradoras de Riesgos de Salud. La gran interrogante es por qué no se ha actuado contra esas instituciones de la misma forma que se hace contra cualquier empresa que no cotiza a la Seguridad Social. Hay pie para inquirir incluso sobre el destino de esos recursos que no se han entregado. Algunos sectores han estimado en más de mil millones de pesos la deuda de los organismos públicos con la Seguridad Social.
Crimen macabro
Crímenes tan anonadantes como el de un niño de siete años son para que la sociedad revise sus entrañas o el sistema en torno al cual se rige. Como si se tratara de una travesura y no un asesinato los victimarios de Randy Beltrán de los Santos confesaron que le quitaron la vida por envidia y para despojarlo de 300 pesos que portaba. En el horrendo suceso, ocurrido en el sector La Puya, intervinieron cinco jóvenes con edades entre 13 y 15 años. La descripción los presenta más como salvajes que como seres humanos. De acuerdo con el relato que le atribuye la Policía no hubo uno del grupo que se condoliera ni reparara en la condición de infante de la víctima, quien cursaba el tercero de básica. Los cinco estaban poseídos por el mismo sentimiento diabólico de matar al niño porque supuestamente tenía más habilidades para pedir limosnas en los semáforos y para despojarlo del dinero que tenía. El caso es para la sociedad reflexionar sobre lo que sale de sus entrañas.

