Al minimizar las irregularidades denunciadas en las elecciones del domingo en Haití, la Organización de Estados Americanos (OEA) transmitía un mensaje que se ha descifrado con los resultados premiliminares de los comicios: la derrota del presidente René García Préval. En las condiciones que se efectuaron los comicios, en medio de una epidemia de cólera y de las devastaciones causadas por el terremoto del 12 de enero, sólo el interés de sacar del poder a Préval explicaba tanto interés en los comicios de la comunidad internacional. De uno de los dos principales favoritos, el candidato oficialista Jude Celestin, también yerno del mandatario, ocupa el cuarto lugar, detrás del cantante Michel Martelly, de la ex primera dama Mirlande Manigat y de Jean Henry Ceant. Tras la OEA minimizar las irregularidades en el proceso, al menos dos de 12 candidatos retiraron su petición de que las elecciones fueran anuladas. Será difícil no asociar los resultados contra el oficialismo con el interés en las votaciones y la actitud de los observadores. Si bien se trata de conjeturas sería inaceptable que organismos internacionales se prestasen a una conjura, no obstante el antecedente con el golpe de Estado a Jean Bertrand Aristide.
Chivo expitario
Estados Unidos ha identificado a un cabo del Ejército como presunto responsable de la filtración de los papeles que muestran el lado oscuro de su diplomacia. Su interés de encontrar un chivo expiatorio no desmiente la veracidad de los documentos divulgados por la revista WikiLeaks sobre las intromisiones estadounidenses. Por supuesto que para Washington es fundamental encontrar la brecha de las filtraciones, pero también se espera que no obvie explicaciones sobre su suspicaz interés en personalidades políticas. El cabo Bradley Manning ha surgido como el principal sospechoso del escándalo que ha evidenciado la diplomacia estadounidense. De ser el responsable algunos lo califican como un héroe y otros como un traidor. Puede dejar mucho que desear pero el rango tampoco es para cuestionarse, pues los militares en Estados Unidos suelen gozar de una elevada preparación académica. La procedencia, sin embargo, no es el único elemento en juego.

