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Murales conflictivos
En Jarabacoa, por orden del cura párroco y la complicidad del Ayuntamiento fue borrado de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen un mural histórico, que había sido declarado patrimonio nacional. Pero, como si se tratara de un atentado contra el arte y la historia, el alcalde de Puerto Plata ha impedido que se erija un mural en la “Plaza de la Libertad” para honrar a los héroes y mártires de la expedición de Luperón, en 9149.

 Tras derribar un monumento que honraba a los expedicionarios, el alcalde Walter Musa, que había prometido restaurar la obra, se ha opuesto, mientras tanto, a una pintura alegórica a la gesta. Con esa actitud el edil no sólo demuestra deplorable prepotencia, sino que el arte y la memoria histórica sólo le conciernen si son patrocinados por su administración. Es lo que traduce su alegato de que el monumento a los mártires de Luperón, construido con fondos de la comunidad y diferentes entidades, fue demolido para  erigir uno más moderno y con más facilidades. Su oposición a un mural en la zona delata su oposición a la obra, o tal vez a la preservación de la memoria histórica. El edil ni siquiera ha reparado en la posibilidad de que República Dominicana sea sancionada de no restaurarse el museo que destruyó en Puerto Plata.

Buen ejemplo

Con el patrocinio de la Universidad Católica Nordestena, San Francisco de Macorís celebró el domingo la novena versión de la jornada “Aire limpio, vida sana”. El programa, que incluyó caminatas y el cierre de calles, representa un aporte a la salud del medio ambiente, que bien debería ser imitado por todas las comunidades y entidades que luchan contra la contaminación. Como en otras ocasiones, muchos francomacorisanos se movilizaron a pie o en bicicletas para disfrutar de la naturaleza sin la contaminación provocada por la combustión de carburantes. Bajo la consigna  de “apaga el motor y enciende la vida” la gente socializó, disfrutando del aire y del silencio, además de aprovechar el espacio para prácticas deportivas y recreativas.  La participación de obispos, empresarios y comerciantes le dan un tono solemne, sobre todo cuando comienza con una misa, amén de convertirlo en un llamado a la conciencia sobre la necesidad de preservar el medio ambiente.

El Nacional

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