El Papa en Tierra Santa
No fue por casualidad que en su primera declaración tras su arribo a Jordania el Papa Benedicto XVI proclamó su profundo respeto por el Islam, pues al inicio de su gira de ocho días por Tierra Santa, el Pontífice debía anular enojos entre musulmanes que lo acusan de ofender su religión durante una conferencia que pronunció hace años en una universidad alemana.
Esta vez, Benedicto XIV proclamó ante los reyes de Jordania su profundo respeto por la comunidad musulmana. Ayer, al hablar desde el Monte Nebo, desde donde Moisés contempló la tierra prometida, el Papa abogó por la reconciliación de cristianos y hebreos. El Pontífice tiene el reto de cosechar iguales o mejores frutos en su visita a tierras del mundo islámico, que los obtenidos por su antecesor Juan Pablo Segundo, quien pudo disminuir las tensiones entre cristianismo e islamistas. Pero su recordada disertación sobre violencia y el Islam no parece favorecerle en tan difícil tarea.
Merecido rechazo
Más que merecido y oportuno ha sido el rechazo del presidente del Senado y otros legisladores al emplazamiento hecho por Amnistía Internacional para que el Gobierno proteja a la comunidad haitiana de ataques racistas de que serían objeto por parte de dominicanos.
El contenido de ese documento de emplazamiento es desproporcionado e injusto, porque ha sido motivado por la decapitación de un ciudadano haitiano, caso que fue censurado y denunciado como acto de barbarie por la Cancillería dominicana.
Tales recriminaciones de Amnistía Internacional salen sobrando, toda vez que las autoridades dominicanas actuaron con diligencia ante ese asesinato, con el apresamiento del supuesto homicida y la persecución de otras personas participantes en tan horrible hecho, que ha causado profunda indignación en la sociedad dominicana.
El presidente del Senado, doctor Reinaldo Pared Pérez, ha calificado el emplazamiento de AI como un acto de chantaje, mientras otros legisladores destacan que en vez de xenofobia los dominicanos han dado muestra de solidaridad frente al inmigrante haitiano.
Policía y Ministerio Público deben profundizar las investigaciones para apresar a todos los participantes en ese horrible hecho, que sería la mejor manera de asestar una bofetada sin manos a Amnistía Internacional por su injusto y desproporcionado emplazamiento.

