Unidad
No es todo en PRD
En la misa con motivo del 13 aniversario de la muerte del doctor José Francisco Peña Gómez, el candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) apeló a la solidaridad y el sentido unitario para esa organización volver al poder en 2012. Esa unidad es importante para complementar el buen momento por el que pasa el PRD, pero no es todo para terciar en el próximo certamen.
Los perredeístas no pueden olvidar una estrategia bien diseñada y una plataforma creíble. Pero además el expresidente Hipólito Mejía no podrá equivocarse ni dejar la menor duda en una jornada de la que desde ya se perfila como una figura estelar. Tampoco podrá tolerárselo a su equipo de campaña. No basta entonces con invocar la memoria de Peña Gómez, un político sin ambiciones, para llamar a la unidad y la solidaridad de los perredeístas. Tiene Hipólito como candidato que elaborar y someterse a un libreto, aparte de una estrategia que motive a los perredeístas no sólo a la lucha por el poder, sino para enfrentar los problemas que abruman a la nación. No debería hablarse de volver al poder, aunque sea el objetivo que más pueda nuclear a la familia perredeísta, sin una plataforma clara y creíble de Gobierno para la población.
Cabildos en rebeldía
La Cámara de Cuentas sortea una difícil decisión con unos 140 Cabildos que se resisten a presentar sus ejecuciones presupuestarias. Los informes dan cuenta de que no ha habido forma de que jueces y auditores hagan entender a los alcaldes que están obligados a respetar las leyes. Los Ayuntamientos han sido provistos de manuales, instructivos y otros procedimientos para facilitarles la presentación de sus informes. Pero ni así. La Cámara de Cuentas está decidida a hacer su trabajo, pero quiere evitar conflictos. Sabe que siempre afloran los intereses políticos que se prestan a aviesas manipulaciones. Pero la presidenta Licelot Marte y los demás jueces de la Cámara de Cuentas, que se han pasado de decencia en el cumplimiento de sus funciones, no deben dejar que los Cabildos se salgan con las suyas, pues no son islas de poder. Tiene que hacer su trabajo, aunque moleste. Si se quiere transparencia y respeto a las instituciones no puede haber vacas sagradas.

