Al inaugurar los ritos de la Semana Santa con la procesión de las palmas, que representa para los católicos la entrada de Jesús a Jerusalén, el papa Benedicto XVI clamó por la tolerancia. Y la verdad es que con lo convulso que está el planeta el mensaje es oportuno y debería encontrar acogida, sobre todo, en los gobernantes y el liderazgo político. El Papa, que acaba de concluir una gira por México y Cuba, instó en su homilía de la misa del Domingo de Ramos a mirar de manera justa a la humanidad entera, a cuantos conforman el mundo, a sus diversas culturas y civilizaciones. La exhortación es muy significativa en vista de que sin tolerancia no puede darse la conciliación, el respeto ni la solidaridad para impulsar el bienestar y el desarrollo económico y social. También aquí obispos y sacerdotes han clamado por los mismos deseos que el Papa. Para un país como República Dominicana, envuelto en un certamen electoral y plagado de conflictos, el mensaje de Su Santidad debe ser acogido como un consejo para colocar la justicia en un primer plano. La Semana Santa es quizás la temporada más propicia para desterrar egoísmos y reflexionar sobre el papel de la familia y los intereses de la colectividad.
Calidad de deuda
La Asociación de Empresas Industriales de Herrera ha optado por una posición intermedia en el debate sobre la magnitud de la deuda pública. Pero es obvio que se distancia de la defensa del Gobierno con relación a los empréstitos. De ahí que haya planteado que lo importante no es el monto de los compromisos con relación al Producto Interno Bruto (PIB), sino la calidad. Sin embargo, no deja de tomar partido al señalar que el aumento de la deuda no ha servido para impulsar la producción y elevar los niveles de competitividad de la economía. Y al cuestionar que los compromisos no hayan generado ingresos suficientes para pagarse. Eso es que los préstamos para inversiones no son censurables. La entidad advierte que, de todas formas, se debe ser cauteloso con relación a los niveles de endeudamiento. Considera que decir que es manejable puede interpretarse que las nuevas autoridades pueden seguir con un carnaval de préstamos, no para inversión, sino para consumo.

