El 12 de octubre de 1492 marcó un acontecimiento que cambió la historia de la humanidad: la llegada al continente americano del almirante Cristóbal Colón. El nombre de descubrimiento de América con que durante siglos se bautizó la llegada de los españoles se reconoce hoy oficialmente como encuentro de dos mundos. Aunque los historiadoras todavía difieran sobre las consecuencias que ha tenido la civilización europea y el cristianismo para las naciones que conforman este vasto continente. Pero se acepta la retroalimentación en materia cultural, económica y artística. Lo que no se discute es que con su llegada a la isla Guanahaní, que Colón bautizó como San Salvador, América, Asia y Europa comenzaron a compartir sus culturas y otros bienes. Los expedicionarios habían zarpado el 3 de agosto y tras 72 días de navegación el marinero Rodrigo de Triana gritó ¡tierra, tierra! El acontecimiento cambió la concepción que se tenía sobre el planeta, a la vez que sirvió para abrir nuevas rutas comerciales. Desde el siglo XIX cada 12 de octubre se celebra en todo el ámbito hispano el Día de la Raza. Más que enjuiciar un pasado que ha sido superado las naciones hispanas valoran la unidad de la diversidad.
Malos voceros
Atiborrados de privilegios que no han sido tocados, los senadores son el peor refuerzo del Gobierno para defender la reforma tributaria. Lo más normal es que los legisladores salgan en defensa de sus intereses económicos y políticos y que cuestionen la posición del empresariado sobre el proyecto. Sólo los senadores se embolsan al año unos 230 millones de pesos para fomentar el clientelismo, en tanto, como planteó la Cámara de Cuentas, incumplen con sus atribuciones constitucionales. De ser más vigilantes es posible que no se hubiera llegado al déficit que hoy trata de enfrentarse a través de un incremento de la carga tributaria. Los senadores Rafael Calderón y Tommy Galán han rechazado la afirmación del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) de que la reforma es insostenible y la han asumido como una especie de salvación para enfrentar la crisis. También han destacado la reducción del gasto, aunque no el de los congresistas. Por supuesto.

