Bilateral
Como se había advertido desde el primer momento, el conflicto que protagonizan camioneros haitianos y dominicanos requiere la intervención de los gobiernos de los dos países. El giro que ha tomado la disputa no deja espacio para otra salida que no sea a través de un diálogo bilateral. Los camioneros difícilmente puedan ponerse de acuerdo y, de hecho, ya han fracasado algunos esfuerzos.
La Federación Nacional de Transporte Dominicano (Fenatrado) no quiere negociar directamente con los camioneros haitianos. Y es obvio que por intransigencia no se puede paralizar el fluido intercambio comercial entre ambos países. La crisis de estos días ha dejado sentir sus efectos en los consumidores y en la actividad económica. Las autoridades de los dos países tampoco pueden permitir que el conflicto entre los camioneros tense aún más las relaciones comerciales y diplomáticas. Tienen que sentarse a discutir reglas claras para superar el impasse y mejorar los nexos. Las circunstancias lo ameritan. Sin duda alguna.
La otra realidad
La crisis económica que sólo en el sector manufactura supuso la pérdida de más de 40 mil empleos pesa más para el sector empresarial que los arreglos sobre la Constitución.
La vicepresidenta de la Asociación de Industrias de República Dominicana (AIRD), licenciada Circe Almánzar, se ha ocupado de recordar que ahora mismo lo más preocupante es la crisis económica.
Lo cierto es que al ingente desafío que plantea la caída de la producción y el choque externo no se puede echar a un lado, al margen de los acuerdos políticos sobre la Constitución.
Y más cuando sectores fundamentales como las remesas y el turismo también han sido afectados por la crisis de los mercados internacionales.
Al prometer en España una economía basada en la producción, el presidente Leonel Fernández parece que se propone reorientar el aparato productivo. Satisface que en verdad sea así, pues, como alega la dirigente empresarial, no todo puede ser política.
Se tiene que estar de acuerdo en que no se puede volver a los fundamentos de la economía basada en la producción si no se dan los pasos para estimular e impulsar ese sector.
Los acuerdos políticos son importantes, pero no es lo único que garantiza la gobernabilidad.

