Interrogante sobre francesas
El inusual tratamiento oficial a dos francesas condenadas a ocho años por narcotráfico indultadas por el preidente Leonel Fernández ha generado cierta curiosidad en torno a la ascendencia social de las dos muchachas. Jamás se había visto tantas atenciones como las dispensadas a las jóvenes Sarah Zaknoun y Celine Faye, cuyo indulto fue prometido por Fernández durante su reciente viaje a Francia para entrevistarse con el presidente Nicolás Sarkozy. Al abandonar la cárcel de Rafaey, en Santiago, las jóvenes, esperadas por el ministro de Cooperación, Alain Joyandet, quien vino a recogerlas, parecían dos heroínas. Llama la atención que hasta el procurador general de la República, Radhamés Jiménez Peña, se trasladó al penal para despedir a las dos muchachas. Al parecer, a las francesas sólo ha faltado que se les pida perdón por el sometimiento y para resarcir el daño, condecorarlas. Cientos de reclusos que languidecen en las cárceles, condenados por delitos menores y que incluso califican para ser indultados, no han tenido ni por asomo la suerte de las galas. Tal vez por falta de abolengo o de influencia política. Sólo cabe esperar, si no es mucho pedir, que las jóvenes puedan colaborar siquiera con alguna pista en la lucha contra el narcotráfico.
Detalle espinoso
No todos los pronósticos sobre la economía son tan color de rosas como los han pintado funcionarios del Gobierno. El economista Apolinar Veloz ha advertido que para 2010 los ingresos fiscales seguirán bajos debido a la poca recuperación económica. Veloz, a diferencia de las proyecciones oficiales, advirtió que la escasa recuperación afectará el Itebis y que el Producto Interno Bruto (PIB) tampoco crecerá. La situación dará como resultado que cuando el Gobierno no disponga de suficientes recursos para pagar la deuda tendrá que abocarse a algún tipo de reforma tributaria. Si es así, el panorama nada tiene de promisorio, toda vez que cualquier reforma fiscal siempre penaliza a los consumidores. Las autoridades han negado toda posibilidad de una reforma, pero si es como alega Veloz el panorama no está muy claro. No se puede obviar, al margen de los argumentos, que parte de los recursos están destinados a gastos corrientes, al pago de la deuda y a subsidios.

