Al menos 49 personas habían muerto en las últimas horas en los violentos enfrentamientos que han convertido a barrios de Kingston, Jamaica, en un campo de batalla entre grupos armados y la Policía. Zonas como Tivoli Gardens y Denham Town fueron convertidas en trincheras para proteger al presunto narcotraficante Christopher -Dudus- Coke, solicitado en extradición por Estados Unidos. Antes de la sangrienta batalla el Gobierno tuvo que declarar el Estado de emergencia para rastrear a un fugitivo aclamado en los sectores más empobrecidos de la capital jamaicana como una especie de Robin Hood. Los combates, que comenzaron en dos de los barrios más poblados, se extendieron por los alrededores de un hospital y por otros puntos de la ciudad. La Policía, que se ha valido de helicópteros y otros recursos bélicos, ha contado también con el respaldo de tropas del Ejército.La tensión prima en Jamaica desde que el Gobierno optó por ejecutar la orden de captura y extradición de Dudus Coke. Varias compañías aéreas habían cancelado sus vuelos desde y hacia la convulsionada capital de 2.8 millones de habitantes. Lo que acontece en Kingston es una réplica de la batalla que se libra en México contra el narco. Pero también un alerta.
Necesario reglamento
Los conflictos que han surgido con el suministro de gas licupado de petróleo tornan más urgente la elaboración del reglamento que se dispute para regular ese negocio. Se ha demostrado que de la misma forma que otras actividades también se debe reglamentar, en base a normas estrictas, la venta de gas. Pero el objetivo fundamental de esa regulación debe ser proteger a los usuarios, aunque sin perjudicar a las envasadoras ni demás agentes que participan en el negocio del carburante. Cuando lo que ha debido es unirlos, el reglamento ha enfrentado a la Dirección General de Normas y Sistemas de Calidad (Digenor) y al Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (Proconsumidor). Al margen de las diferencias, lo cierto es que el negocio del gas no puede operar manga por hombro, sino que necesita de un reglamento que especifique y delimite las funciones de cada organismo. Es la mejor forma de poner fin a conflictos de competencia.

