Con una prontitud ejemplar la Dirección Nacional de Control Drogas (DNCD) estableció que no había sido transportada desde República Dominicana la cocaína encontrada en una avioneta que salió del aeropuerto de Puerto Plata. La rapidez extraña porque según el propio director de la DNCD, mayor general Rolando Rosado Mateo, todavía no se tiene un informe oficial de Honduras sobre la cocaína. Para la afirmación se supone que el organismo cuenta con pruebas irrefutables sobre el itinerario de la aeronave. Aunque, claro está, tampoco sería la primera ocasión en que un cargamento de drogas procedente de este país es confiscado en el exterior. Se ha determinado que la nave, de matrícula estadounidense, estaba piloteada por Davis Nathen, de las Bahamas, y tripulada por el dominicano Miguel Rosa Ureña, de quien se dijo que está fichado en una de dos cédulas de identidad y electoral que se le ocuparon, y por el venezolano Alidio Ocampo. Se entiende que tras la confiscación prácticamente en la víspera de un cargamento de más de 1,600 kilos de cocaína la DNCD trate de salir al paso a cualquier nubarrón que pueda presentar a República Dominicana como centro de acopio del narcotráfico.
Guerra al terrorismo
Con la nueva doctrina de seguridad enviada al Congreso, el presidente Barack Obama sepulta la estrategia contra el terrorismo de su antecesor George W. Bush. Con el costo y los problemas que ha tenido Estados Unidos con guerras heredadas de la funesta gestión de Bush, puede que el actual gobernante haya esperado mucho tiempo para renunciar al siniestro legado. Antes que la llamada guerra preventiva Obama apuesta a la diplomacia, lo que incluye el fortalecimiento de las Naciones Unidas. Para invadir a Irak, Bush ignoró a la entidad, que por demás se oponía a los ataques militares bajo los infundados argumentos de armas químicas que no pudieron probar y que resultó una vulgar mentira. Además de reconocer la importancia de potencias emergentes como China, India y Brasil, Obama prefiere apelar a otros instrumentos no necesariamente militares, como la economía, la ciencia y la energía para luchar contra el terrorismo dentro y fuera de Estados Unidos.

