Deja mucho que desear que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se apoye en el pasado para justificar los descuadres que se han denunciado en actas electorales. Que las irregularidades se hayan verificado en las elecciones de 2002 y de 2006 no las legitima ni legaliza. El argumento enarbolado por los abogados peledeístas César Pina Toribio, Mariano Germán y otros fortalece los alegatos tanto de candidatos de esa organización como del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en el sentido de que fueron víctimas de un fraude. Los descuadres en las actas que el PLD ha calificado de normales marcan precisamente la diferencia en provincias como San José de Ocoa. Con los detalles que han salido a relucir durante las audiencias la Cámara Contenciosa de la Junta Central Electoral (JCE) tendrá que emplearse bien a fondo para transparentar los resultados de las votaciones. La diferencia entre la votación congresional y la municipal no se ha aclarado del todo, en tanto en las audiencias se ha admitido que actas no pudieron ser escaneadas por supuestos errores. La alusión al pasado de los abogados del PLD para justificar descuadres en boletas compromete aún más a los jueces electorales.
Pasión mortal
Las muertes pasionales, que tanto estremecen a la población y que para más inquietud suelen cometerse con una saña salvaje, se cobraron este fin de semana otras cuatro víctimas. Dos hombres que mataron a sus parejas en Tenares y Nagua también se suicidaron. Ramona Flores Báez, de 39 años, fue muerta a golpes y puñaladas por Gabriel Brito en medio de una discusión que sostuvieron, según la Policía, en su residencia del callejón El Malón, urbanización Martínez, de Tenares. Tras matar a su mujer, Martínez se suicidó de una puñalada en el estómago. En Nagua, Johanny Hilario Santana, de 23 años, fue apuñalada y luego estrangulada por Ramón de Jesús Pérez Frías, de 21, quien también se ahorcó. Los dramáticos casos evidencian que todavía se está muy lejos de frenar las muertes pasionales, un problema que no es sólo cuestión de estadísticas. Son muchas las parejas que terminan bajo la tumba hasta por insignificancias. Lo de Nagua y Tenares es tétrico.

