Página Dos

RADAR

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Israel ha vuelto a estremecer el planeta con otro acto de genocidio contra una flotilla de civiles que transportaban ayuda humanitaria para la Franja de Gaza. Por lo menos 19 personas han muerto durante el cruel, inhumano e injustificado ataque del Ejército sionista cometido en aguas internacionales. La brutal agresión pone a prueba el giro en las relaciones con Israel que ha observado el presidente Barack Obama. En el Consejo de Seguridad de las Naciones el salvaje ataque ni siquiera fue condenado.  Pero está por verse si Estados Unidos, como tradicional aliado de Israel en la convulsa zona, condenará la tragedia o simplemente se limitará a expresar preocupación por la “situación” en Medio Oriente. Con la prepotencia que lo ha caracterizado el primer ministro Benjamín Netanyahu ha defendido el genocidio de civiles indefensos que cumplían la sagrada misión de transportar ayuda humanitaria a los palestinos aislados en la Franja de Gaza a causa del bloqueo israelí. El baño de sangre contra los misioneros de la “Flotilla de la libertad”, que no tiene justificación ni excusa,  no sólo atenta contra las negociaciones de paz, sino que eleva aún las tensiones en la región.

Torpedo de Piedad

La senadora colombiana Piedad Córdoba no quiere dejarse engatusar sobre las elecciones del domingo en su país. Desde su punto de vista todo estaba arreglado para legitimar las votaciones. La legisladora izquierdista piensa que el supuesto empate técnico entre el candidato oficialista Juan Manuel Santos y Antanas Mockus, del Partido Verde, era parte de un plan para engañar al electorado. Si no es así, deja mucho que desear que las propuestas de Santos y Mockus se diferenciaran apenas en matices. Santos, a quien las encuestas le daban un 34 por ciento, alcanzó en las votaciones el 47, en tanto Mockus bajó de un 32 a un 21. La senadora izquierdista atribuye la desproporción a que los votos del candidato del Partido Verde eran ficticios y mediáticos. En otras palabras, que Mockus fue un contendiente creado por el poder para legitimar las votaciones. Claro, las firmas encuestadoras, que tan pésimo papel hicieron en los comicios, tendrán que revisarse. No sólo en Colombia.

El Nacional

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