Página Dos

RADAR

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Tuvo que remorderle demasiado la conciencia al árbitro Jim Joyce para reconocer que había errado en la decisión que privó de un juego perfecto al lanzador venezolano Armando Galarraga. Joyce, quien tras el supuesto error se mantuvo en el partido como si nada hubiera pasado, lloró al reconocer que se había equivocado. Pero aún así, el comisionado de las Grandes Ligas, Bud Selig, ha advertido que no revisará la decisión tomada por el árbitro. Con la actitud de Selig se evidencia claramente el prejuicio contra los jugadores latinos y las trazas de racismo que todavía priman en las Grandes Ligas. El argumento de que los errores humanos son también parte del deporte carece de validez para despojar al jugador de los Tigres de Detroit de la mayor hazaña que puede alcanzar un lanzador. El miércoles, frente a los Indios de Cleveland, al venezolano sólo le faltaba un out para convertirse en el 21 lanzador en la historia  que tira un juego perfecto. Pero Selig se niega a revocar la decisión de un árbitro que, aún sea acosado por la conciencia, ha reconocido que se equivocó. Como la triste Serie Mundial en que los jugadores de los Medias Blancas de Chicago se vendieron, el despojo  a Galarraga del juego perfecto será un punto negro para las Grandes Ligas.

El voto preferencial

El voto preferencial no será el instrumento más adecuado en un sistema electoral como el imperante en República Dominicana. Pero resulta y viene a ser que el modelo, aún con sus imperfecciones, había funcionado sin mayores inconvenientes.  Ahora resulta que a raíz de los conflictos  en los comicios de mayo el voto preferencial ha sido uno de los grandes culpables. Unos alegan que el medio de votación, concebido para dar la oportunidad al ciudadano de optar al menos por los diputados, contaminó el sistema. Otros, incluyendo funcionarios electorales, lo tildan de complejo. Se asume que es mucho lo que se tiene que corregir para mejorar el sistema electoral, pero venir a cargar la culpa de las irregularidades que se han denunciado al actual proceso no es más que evadir la realidad. No se trata de la primera experiencia con un sistema de votación que había funcionado. Mejor sería estudiar a fondo lo que realmente ocurrió en estas conflictivas elecciones.

El Nacional

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