Roncha
Como si no le diera importancia el Gobierno ha optado por el silencio frente a las duras críticas del empresario José Miguel Bonetti sobre el lujo que atribuyó al gasto oficial y el deterioro de los servicios públicos. Tan dado a refutar hasta la disensión, nadie, sin embargo, ha reaccionado sobre las críticas del presidente del grupo Mercasid al actual modelo administrativo. Dijo Bonetti que no es posible que nos transportemos en equipos del siglo XXI, en Merdeces Benz y Metro, y que en la mayoría de los hogares los estudiantes tengan que estudiar con velas. La presencia del presidente Leonel Fernández y de la prima dama Margarita María Cedeño de Fernánez no hizo que el empresario bajara el tono de sus críticas durante la disertación con motivo del 47 aniversario de la Asociación de Industrias. No era lo que se esperaba ni lo que se estila. Pero con todo y que no ha habido respuestas, el exceso y el lujo en el gasto que atribuyó el empresario al Gobierno, dejó dolorosas ronchas.
Identidad suplantada
Un juez electoral y el fiscal del Distrito Nacional han removido el escarnio sobre la suplantación de identidades. Pero, como el que escurre el bulto, lo han hecho en una sola dirección al culpar del escándalo a los repatriados.
Por las múltiples aristas el problema es más grave de lo expuesto por los licenciados John Guiliani y Alejandro Moscoso Segarra. La cédula es un documento imprescindible para ejercer el sufragio y diferentes actividades legales.
No se puede negar la cuota que Guiliani y Segarra atribuyen a los repatriados en la práctica delictiva. Sin embargo, el problema, por sus implicaciones, no se puede ver por parte sino en todos sus pormenores.
La fragilidad del sistema de identidad, que permite que sea penetrado tan fácilmente puede ser una de las causas de la suplantación. Pero también la complicidad a todos los niveles.
Como no existe una política de seguimiento e integración, sino de rechazo social y vituperio, no se deja mucho margen a los repatriados para insertarse en el medio.
Una investigación seria puede servir tanto para establecer responsabilidades como para elaborar un regio dispositivo de seguridad en torno a las identidades.

