Primera víctima del AH1N1
Una embarazada de 17 años se convirtió en la primera victima dominicana del virus AH1N1, que ya ha contagiado a 44 personas en el territorio nacional, por lo que puede decirse que ese tipo de gripe se expande aquí de manera consistente. La adolescente fallecida tenía un historial de problemas cardiovasculares y tuberculosis, lo que sin dudas la convirtió en víctima fácil del virus. Ante el fatídico escenario de expansión de esta cepa gripal, se requiere hoy como nunca que la ciudadanía asuma con responsabilidad las recomendaciones de prevención que desde hace tiempo implora la Secretaría de Salud Pública.
Aunque el virus ha cobrado una primera víctima, se resalta que la mayoría de los contagiados han superado la enfermedad sin mayores complicaciones. Se ha advertido también sobre el uso sin control o recomendación médica del antiviral señalado como efectivo contra ese mal, ante la probabilidad de que el virus cree tipos de resistencia al señalado medicamento. La mejor forma de combatir la expansión de ese tipo de gripe es mediante el cabal cumplimiento de todas las recomendaciones emanadas de las autoridades sanitarias.
Referente de castigo
La condena a 30 años de cárcel contra una mujer por planificar y ejecutar el secuestro de un niño, por cuyo rescate pretendía cobrar ocho millones de pesos, puede servir de referente sobre el castigo que deben infligir los tribunales por la comisión de crímenes agravados contra niños y adolescentes.
María Vianny Corona Suriel fue sentenciada a la pena máxima de reclusión por el rapto en 2007 del menor en Santiago, en cuyo expediente también fueron condenados a 20 años de cárcel otros dos implicados, incluído un tío del niño secuestrado.
Aunque seguramente los acusados recurrirán la pena impuesta por el Segundo Tribunal Colegiado de Santiago, esa sentencia a 30 años de reclusión por los crímenes de secuestro y abuso infantil ayuda a desalentar otras aventuras delictuosas de ese tipo.
Se señala que Justicia y Ministerio Público son por jurisprudencia y doctrina tutores de los menores, razón por la cual los jueces actúan con particular drasticidad cuando se trata de crímenes o delitos que ponen en peligro la vida o integridad emocional de los niños.
Sin pretender valorar lo justo o no del castigo infligido a los implicados en el secuestro de un niño en Santiago, se resalta que la sentencia ha de servir para que jueces y fiscales protejan con mayor vehemencia a los menores y adolescentes, como manda la ley.

