En conflicto
Parece a todas luces que el secretario de Hacienda, licenciado Vicente Bengoa, se valió del presidente Leonel Fernández para el ramplimazo que le soltó al titular de Economía, ingeniero Temístocles Montás, sobre el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Montás era el principal objetivo, aunque también su primo Héctor Valdez Albizu, gobernador del Banco Central, se llevara su parte. Después que el mandatario descartó un acuerdo con el Fondo, Bengoa sabe que Montás no responderá ataques matizados de un sello personal.
No había necesidad, como no sea castigar, de usar términos como complejo de Guacanagarix para descalificar a quienes favorecen un convenio con el organismo financiero. La aclaración sobre los 300 millones de dólares para el sector eléctrico que habría condicionado el Banco Mundial confirman que el blanco de la filípica no ha sido otro que el secretario de Economía, su rival en el gabinete. Había sido Montás el que informó que la entidad había condicionado el empréstito a que se suscribiera un convenio con el Fondo. Bengoa no pierde tiempo para enfrentar a quien se supone como el líder del equipo económico del Gobierno. Las contradicciones en torno al convenio con el Fondo no es más que otro episodio de la vieja disputa.
No dejan pasar una
Lla Asociación de Empresas Industriales de Herrera está que no deja pasar una al Gobierno. Y menos cuando se trata del sector eléctrico. El presidente de la entidad, Manuel Cabrera, ha vuelto a la carga al culpar al sector oficial de la crisis que hoy gravita con más fuerza sobre la producción y distribución de electricidad. Cabrera alega que no es el sector privado el que ha fracasado al no invertir en electricidad, sino que sido el Gobierno al no crear las condiciones ni la confianza para el capital privado. El dirigente empresarial subrayó que la falta de institucionalidad, el irrespeto a la ley y la politización son las causas por las que el sector privado no invierte en el negocio eléctrico. La confrontación del Gobierno y el sector privado se ha caldeado a raíz de los argumentos que se han enarbolado para justificar la reestatización de la distribuidora Ede-Este. El sector empresarial ha cuestionado la operación, que el Gobierno ha justificado con la descarga.

