Los 708 kilos de cocaínas decomisados en el puerto de Barcelona, España, fueron encontrados en un contenedor procedente de República Dominicana, cuyo contenido había sido certificado como revisado por autoridades portuarias locales, lo que obliga a investigar si dentro de los puertos nacionales operan bandas que logran conexión con empleados para introducir ilegalmente en contenedores tales lotes de drogas. El año pasado, en ese mismo puerto español fue detectado otro cargamento de más de 600 kilos de cocaína cargado también en un puerto dominicano. Si como se dice que por cada cinco contrabandos de drogas, las autoridades apenas detectan uno, puede decirse que Santo Domingo se ha convertido en el principal puerto de trasbordo de cocaína hacia Europa, como lo demuestra también el anuncio de autoridades de Barcelona de que desmantelaron una banda de narcotraficantes que operaba el trasiego de estupefacientes desde República Dominicana. Si no es mucha molestia, la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) debería emplearse a fondo para identificar a quienes logran colocar cargamentos de drogas en contenedores contratados por importadores cumplen con la ley.
Controversia de alemanes
Mientras la canciller alemana Ángela Merkel anuncia que impulsará una agenda de desarrollo para la atribulada Europa, el presidente del Parlamento Europeo, el también alemán Martin Schütz, advierte que la crisis económica que afecta al Viejo Continente llevaría a una ruptura entre el Norte y el Sur de Europa. El mayor escollo para pode rebasar la dilatada crisis europea lo constituye el punto de vista divergente de sus líderes, al punto que el Pacto Fiscal aprobado por 25 Estados, ahora es objeto de severas críticas por Gobiernos que lo consideran inaplicable. La señora Merkel, ahora sin su aliado francés Nicolás Sarkozy, quien procura sobrevivir en la segunda vuelta de las elecciones, mantiene el criterio de la restricción fiscal como salida a la crisis, mientras las naciones del Sur europeo piden que las dejen respirar. Es por eso que mientras la canciller alemana habla de agenda de crecimiento, su compatriota en la Comisión Europea advierte sobre ruptura política.

