En un solo día, seis personas, incluidos tres de una misma familia, fallecieron en accidentes de tránsito causados básicamente por inobservancia e imprudencia, lo que demuestra que la ley en esa materia es letra muerta y que lo que predomina es el caos y el desorden. Como otra desgarradora muestra se menciona la tragedia de tres hermanos muertos por una yipeta en la avenida Jiménez Moya, que era conducida a exceso de velocidad por un joven que se dice estaba ebrio. Una pareja de esposos y su nieto que viajaban en una motocicleta murieron arrollados por un camión, en tanto que otras dos personas murieron cuando la camioneta en que viajaban chocó contra una guagua en la autopista 6 de Noviembre. Aquí casi nadie respeta ninguna de las leyes de tránsito pero, peor aún, no hay autoridad que haga cumplir la ley.
El mentado Plan de Seguridad Ciudadana solo tendría éxito si el Gobierno, Ministerio Publico y Justicia abordan con seriedad la obligación de detener el desorden y caos que prevalecen en el tránsito, que motiva que la tragedia se convierta en dolor cotidiano. Ojala que algún día, Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET) cumpla con su deber de hacer cumplir la ley.
Muchos
coroneles
No es noticia común revelar que cinco coroneles formaban parte de un núcleo organizado de autoridades civiles y militares que permitían la salida de grandes cantidades de drogas en aviones por el aeropuerto de Punta Cana. A eso se debe que el procurador general de la Republica, doctor Francisco Domínguez Brito, haya advertido que el Ministerio Publico actuará con drasticidad frente a los militares involucrados en narcotráfico.
El funcionario dio seguridades de que hay gente de uniforme y civiles en el caso de los 650 kilos de cocaína que se intentó llevar a las islas Azores en un avión ejecutivo. Sería bueno saber si ese avión ha estado de visita en otros aeropuertos, en especial en el Gregorio Luperon, de Puerto Plata. Lo extraño del caso es que como jefe de esa banda se sindica a un capitán, rango menor que el de coronel.
