En picada Industria textil
El 29 por ciento que según las estadísticas descendieron en los primeros meses de este año las exportaciones textiles a Estados Unidos ratifica una inquietante tendencia que las autoridades no han podido revertir. Además de debilitar la inversión nacional y extranjera, esa caída se refleja en pérdida de empleos y en una disminución de los ingresos en divisas. Se trata de dos elementos vitales para la economía, sobre todo en circunstancias tan apremiantes como las actuales. República Dominicana vendió apenas 81.3 millones de metros cuadrados hasta abril, lo que en comparación con los 114.5 millones en igual período de 2008 representa una reducción de 29.95 por ciento.
La diferencia es para tomarla en cuenta como parte de las dificultades que de un tiempo a esta parte enfrenta la industria textil. En tanto por aquí bajan las exportaciones textiles a Estados Unidos, países como Chinca y de Centroamérica las han incrementado. Los costos de operación y falta de competitividad se citan entre los factores que han gravitado en el descenso de la industria textil. Son muchas las empresas de zonas francas que han cesado sus operaciones o se han marchado a otros destinos. El Gobierno debe prestar atención a un sector que lo necesita.
No creen en comicios
Los haitianos están que creen cada vez menos en las elecciones como mecanismo para satisfacer sus necesidades. Es lo que se interpreta de la apatía observada por la población frente a los comicios del domingo para escoger 11 de senadores de un toal de 22 candidatos. De 4.6 millones de ciudadanos que estaban convocados se calcula que menos del 10 por ciento concurrió a las votaciones. Las elecciones se han vendido como una forma para los haitianos dirimir conflictos, vivir en paz y satisfacer sus necesidades. Pero la realidad es que las elecciones nada han resuelto y que su suerte ha transitado de mal en peor. Los electores confirieron más importancia al partido de fútbol Brasil-Italia y a las urgencias de la vida cotidiana que a las votaciones congresuales. Si la clase política no consigue involucrar a la población en los procesos las elecciones terminarán como un formalismo para validar el ejercicio del poder. La apatía muestra que los haitianos no creen en elecciones.

