Página Dos

RADAR

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Si en sólo cuatro años 20 hoteles han clausurado sus operaciones en Puerto Plata, no hay que hacer mayor ejercicio para darse cuenta del descalabro de la industria en la región. El último centro en echar el cierre ha sido el Ríu Mambo, de 460 habitaciones, por supuesta baja rentabilidad. Pese a los singulares atractivos con que cuenta la provincia, la baja ocupación, la carga impositiva, la competitividad y otros obstáculos han determinado el colapso de uno de los principales polos con que en una época contaba el país. Más de dos mil personas han quedado en la calle a causa solo del cierre de hoteles, sin calcular el impacto en el transporte, el comercio y otras actividades. En Playa Dorada, Cofresí, Costámbar, Maimón, Luperón, Estero Hondo, Sosúa y Cabarete importantes cadenas internacionales se han visto compelidas a dejar un negocio que figura entre los sectores que más divisas aportan a la economía. El colapso de la industria turística de Puerto Plata es para verlo con la preocupación que el caso amerita. La Novia del Atlántico tiene que recobrar todo el esplendor que la convirtieron en pionera y uno de los más importantes polos turísticos de República Dominicana. Al precio incluso que sea necesario.

Homicidio horroroso

En medio de la campaña electoral el liderazgo político luce estar más preocupado por el tono y la violencia de la jornada que por la lectura que plantean homicidios tan horrorosos como el del niño de cuatro años Rafael Eduardo Jourdain. Lo que ocurre en el actual proceso describe de alguna manera los perfiles de una sociedad en que un infante es asesinado y su cadáver lanzado en las márgenes de un río. El caso de Jourdain es  para que todos los sectores se levanten en reclamo no sólo de más seguridad para la familia, sino de que se enfrenten las causas por las que se asesinan niños. El homicidio es solo uno de muchos que han horrorizado a la población, entre los que figuran los de ancianos y personas indefensas. El proceso electoral no debería erigirse en una cortina que impida ver la dimensión de crímenes espantosos, que traducen una alarmante descomposición social.

El Nacional

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