Las tragedias ni crisis económica como la que afecta Estados Unidos han sido óbices para que dominicanos se jueguen la vida en arriesgadas travesías marítimas para llegar a Puerto Rico. La embarcación que zozobró la madrugada del domingo en Playa Cayena, Nagua, con 95 personas a bordo, no sirvió para disuadir a otras 60 que según la Marina de Guerra se proponían salir por la costa de Juan Dolio con destino a la vecina isla. En el naufragio de Nagua se ha confirmado la muerte de tres personas y unas 30 están desaparecidas. En tanto se busca a los náufragos, otro grupo se arriesgaba en cruzar el canal de La Mona en una embarcación de 33 pies de eslora. Por la intensa propaganda de las autoridades se pensaba que los viajes en yola, que tantas vidas se han cobrado, eran un asunto del pasado. Pero los últimos sucesos confirman que la crisis económica en Estados Unidos ni nada persuade a un segmento de la población de desafiar las adversidades para llegar a Puerto Rico. Los viajeros suelen desembolsar sumas millonarias en una aventura en que se exponen a las peores consecuencias. El naufragio de Nagua y el caso de Juan Dolio son para que las autoridades entiendan la realidad en torno a la desesperación que motiva las travesías.
Signo de concordia
Que el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) dejara sin efecto la recusación del presidente de la Junta Municipal Electoral de Santiago representa una buena señal. Significa, aunque no se haya expresado, que surgió algún elemento tranquilizador. Lo de que el partido, tras retirar la recusación de Jaime Tomás Frías Carela, se mantendrá vigilante sobre la organización de las elecciones, es un argumento protocolar. Si bien Frías Carela encontró apoyo en figuras como el candidato presidencial de Dominicanos por el Cambio, Eduardo Estrella, salta a la vista que en el conflicto mediaron sectores importantes de Santiago. Y de que hubo garantías de que el proceso se celebrará con la más absoluta transparencia. Se trata, en honor a la verdad, de un saludable síntoma que los perredeístas de Santiago dejaran sin efecto la recusación contra Frías Carela, con todo y que, como han manifestado, persistan los celos. Es importante que las aguas bajen a su nivel.

