Al margen de la causa, el incendio que el lunes en la madrugada consumió un cordón de bares, restaurantes, hoteles y otros centros comerciales en Las Terrenas, Samaná, ha dejado una estela de interrogantes sobre la industria turística. El siniestro, que provocó pérdidas entre 1.5 y dos millones de dólares y que se presume fue causado por un cortocircuito, arrasó con todo lo que encontró a su alcance porque la comunidad no cuenta con un camión cisterna. Empleados de los establecimientos y residentes en Pueblo de Pescadores, como se denomina el lugar de la tragedia, hicieron lo imposible al tratar de sofocarlo con latas y galones de agua que tomaban del mar. Pero ya que el ministro de Turismo, Francisco Javier García, ha quedado con los propietarios de los negocios afectados en buscar la forma de reparar los daños, tiene también que prestar atención a la apertura de esa actividad que se verifica en zonas como Pueblo de Pescadores. Son inauditas en estos tiempos las imágenes de gente tratando de sofocar un incendio con cubetas y galones de agua. Además de carecer de servicios fundamentales, como ha resultado el de un camión cisterna en Las Terrenas, también ha de tenerse en cuenta el problema del medio ambiente.
Lío con boletines
Al superado conflicto con la transmisión simultánea de las actas de votación lo ha seguido otro ruido con el concurso para difundir los boletines electorales. Una de las empresas, la Hans García Comunicación Integral, ha impugnado que la Junta Central Electoral (JCE) adjudicara el contrato a la firma ACD Media que, dice, presentó el presupuesto más alto. De acuerdo con el recurso, la JCE tomó la decisión bajo el alegato de que las demás firmas participantes no cumplieron con todos los requisitos de la licitación. La beneficiada con la licitación cotizó por la difusión de los boletines 8.3 millones de pesos, pero la que impugna dijo que presentó un presupuesto de 6.5 millones. Además de la diferencia de casi dos millones de pesos está el problema de la duda. Dados los decibeles que han amplificado el proceso no hay que ser ningún zahorí para comprender la necesidad de aclarar el conflicto. Más ruido solo arroja malestar a un certamen plagado de discusiones y acusaciones.

