A pesar de que en los mercados internacionales se produjo una reducción de precios del maíz, la soya, sorgo, trigo y otras materias primas de origen agrícola, aquí suben en vez de bajar los precios del pollo, la harina, las grasas comestibles, que antes subieron de un sopetón, por las alzas en los mentados comodities, se mantienen por las nubes con intención de llegar a la estratosfera. El caso más curioso es el pollo, cuya industria consume maíz, soya y otros insumos que han bajado de precio, pero aquí, la libra de ese alimento aumentó más de un 20 por ciento. La disminución de un 8.9 por ciento en el trigo; 4.4%, en el maíz; y 2.11% en la soya, no ha tenido ninguna repercusión en el índice general de precios local, como para que se cumpla el dicho aquel de que aquí nada de lo que sube baja, aunque eso en otra parte se llama especulación, agiotismo, desmedido afán de lucro y abuso.
Entróen razón
La Asociación de Clínicas privadas (Andeclip) ha entrado en razón y aceptado dejar sin efecto por 30 días el aumento de un 14 por ciento en los precios de los servicios médicos, en tanto el Seguro Nacional de Salud, se compromete a habilitar las autorizaciones para que esos centros brinden servicios a sus afiliados. Aunque la suspensión de ese incremento es solo por un mes, permitirá a las autoridades determinar el costo real del percapita del plan de salud de Senasa. El presidente de Andeclip, doctor Rafael Mena, ha señalado la disposición de sus afiliados a sostener un proceso de diálogo y negociación con las autoridades, como debe ser, sin que se adopten decisiones estrambóticas, como aumentar por su cuenta en un 14 por ciento todos los precios de los servicios médicos privados, lo que sin dudas devolvería a la mayoría de la clase media a los hospitales públicos.

