Pese a la resistencia de un sector importante, la proclamación del ingeniero Miguel Vargas Maldonado como presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) marca una nueva etapa en la vida de esa organización política. El proceso deja atrás parte de su pasado y abre un auspicioso período sobre su futuro inmediato. La dinámica de Vargas Maldonado, quien ha jurado organizar y disciplinar a la familia perredeísta, será fundamental para la suerte incluso del partidarismo político. Como oposición es lo único que tiene la población, aunque es un papel que el PRD no ha podido ejercer por sus disputas internas. Vargas Maldonado tendrá que aplicar una estrategia simultánea inteligente tanto para relanzar al perredeísmo como para neutralizar la embestida del sector que encabeza el ex presidente Hipólito Mejía. El equipo de prominentes dirigentes y profesionales de que se ha rodeado puede constituir una carta de triunfo en ese sentido. Pero, con todo y que ha ganado espacio, la cordialidad no ha sido un elemento hegemónico en sus relaciones internas. Y de ahí que la nueva etapa en que ha entrado el PRD esté, pese al optimismo de dirigentes históricos como don Angel Miolán y otros, minada de reservas.
Aporte a museo
Los más de 10 mil volúmenes donados por el historiador Franklin Franco al Museo de la Resistencia constituyen un valioso aporte para la construcción del pensamiento social dominicano. Franco, que como intelectual y activista ha tenido un destacado papel en la lucha política, ayuda con los libros y documentos que formaban su biblioteca a estudiar con más profundidad la historia contemporánea. Se trata de fuentes valiosísimas, algunas de las cuales tienen el valor del testimonio documental. Así lo reconoció el doctor Anulfo Reyes, presidente de la Federación de Fundaciones Patrióticas que auspicia el Museo Memorial de la Resistencia. Los pueblos tienen que conocer su historia y los museos constituyen los espacios más idóneos para recrearla. Donaciones como la de Franco no sólo sintetizan un desprendimiento que exalta nobles cualidades, sino que representan un valioso legado a las presentes y futuras generaciones. Más al optar por donar y no por comercializar un tesoro.

