A medida que pasa el tiempo, la temperatura en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) se calienta aún más con descargas contra el presidente del Partido como con la que debutó el diputado José Neney Cabrera como precandidato para dirigir la organización. El PRD está harto de Miguel, dijo Cabrera, tras responsabilizarlo de fomentar la lucha interna y el odio entre los perredeístas.
Habida cuenta de que el diputado ante el Parlamento Centroamericano (Parlacén) fue jefe de campaña y uno de los hombres de más confianza de Vargas Maldonado, la descarga de una figura que se presenta como equidistante de la lucha interna es más significativa. Y de tomarse en cuenta otros movimientos y aspiraciones queda la impresión de que en el perredeísmo se estrecha el cerco contra su presidente, a quien se culpa de la suerte de desgracia que afecta la organización.
Además de Cabrera, quien en su promoción se define orgullosamente perredeísta, los otros precandidatos han formulado duras críticas contra Vargas Maldonado. Pero, aferrado en el poder que le otorgó el Tribunal Superior Electoral, el presidente del PRD parece, sin embargo, no inmutarse ante las presiones y ataques. Como si le importaran un comino.

