François Hollande, el nuevo presidente de Francia, parece decidido a divorciar a Paris de Berlín y acercarse más a Washington en busca de la receta efectiva para conjurar la crisis financiera que abate a la zona euro. Al otro día de ingresar al Palacio del Elíseo, Hollande viajó a Berlín a entrevistarse con Ángela Merkel, en un primer esfuerzo por convencer a la matrona alemana de la necesidad de afrontar la crisis por vía del estimulo a la producción y no con recetas fiscales restrictivas. El francés no pudo convencer a la alemana, que antes se llevaba bien con el derrotado Nicolás Sarkozy, por lo que cruzó el Atlántico hasta la Casa Blanca para concertar una alianza con el presidente de Estados Unidos para defender el criterio de una receta que incluya urgentemente el crecimiento. La verdad es que el remedio a la crisis impuesta por Alemania no ha tenido ningún resultado y que, por el contrario la Unión Europea sigue caída en picada, con el desmoronamiento de las economías de España, Italia, Portugal, Grecia e Islandia, por lo que sería prudente probar con la medida de Obama que ha logrado aliviar la crisis financiera de la Unión Americana, cuya economía fue rescatada de la recesión y crecerá casi tres puntos porcentuales en 2012.
Incluir cañeros
Se haría un acto de justicia si el gobierno cumple la promesa de pensionar a mil 58 antiguos trabajadores cañeros que no fueron incluidos en el decreto presidencial que beneficio a dos mil 158 obreros de los antiguos ingenios azucareros. Se dijo que una comisión de los trabajadores excluidos entregaría la lista de los afectados al director del Instituto de Seguros Sociales (IDSS), Sabino Báez, con la promesa de incluirlos en un nuevo decreto. Ojalá que se ponga fin al viacrucis de esos trabajadores que ya son adultos mayores sin recursos para siquiera mantenerse vivos. Mañana mismo, el Presidente debería firmar ese anhelado decreto que subsanaría una cruenta injusticia.

