Con tanta agua caída estos días resulta hasta irónico que la escasez del líquido obstaculice en hospitales como el Luis Eduardo Aybar la lucha contra la epidemia de cólera. Se ha establecido que el agua que recibe el centro médico a través de las tuberías es insuficiente para atender el número de pacientes con signos de la epidemia. En lo que llega un camión con 10 mil galones, una rutina que se ha convertido en diaria, el personal está con las manos atadas frente a un desbordamiento de pacientes ingresados a causa de la epidemia. Todas las medidas y respuestas relacionadas con el suministro de agua y la recogida de basura se han quedado en el plano mediático. Porque esos servicios se han erigido entre los principales obstáculos para combatir con eficacia la epidemia que azota a la población. No se descartan tampoco vicios que desperdicien el agua en una cisterna construida para lo que se ha denominado Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar. Se trata de una sospecha que tendrá que investigarse. Pero la realidad es que el centro tiene que abastecerse de 10 mil galones diariamente para lidiar con el brote de cólera que abarrota sus instalaciones. Por ahora los médicos, enfermeras y todo el personal está integrado a sus labores.
Servicio calamitoso
Molesta y deprime el espectáculo de las unidades de la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (Omsa) averiadas en cualquier punto de la ciudad. Pese a las cuantiosísimas inversiones para mejorar el transporte hecha por el Gobierno, tal parece que la Omsa ha sido abandonada a su suerte. Además de que son insuficientes para satisfacer la demanda de los usuarios, las guaguas no aguantan más reparaciones. Esas condiciones justifican que, como declaró su director Ignacio Ditrén, el servicio sea declarado en estado de emergencia. Al describir la dramática realidad Ditrén acotó que de 500 unidades con que cuenta la Omsa sólo unas 160 prestan servicios en la Capital y Santiago. Sólo le faltó agregar que no se trata de un servicio ni siquiera mínimamente eficiente, pues las guaguas se detienen en cualquier punto por desperfectos mecánicos. Para terminar con la agonía también de los usuarios procede declarar el organismo en estado de emergencia.

