Crisis eléctrica
La crisis en el servicio eléctrico, que tiene en el factor financiero uno de sus principales componentes, se ha erigido en un reto para el Gobierno. El vicepresidente de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), Rubén Bichara, ha expuesto en múltiples ocasiones la estrategia para enfrentar la problemática. Y ha contado con el respaldo tanto del presidente Danilo Medina como del Ministerio de Hacienda, cuyo titular, Simón Lizardo, lo acompañó a Estados Unidos para discutir con organismos internacionales el plan para resolver el problema. La estrategia consiste en la instalación de dos plantas de 600 megas a carbón y gas natural para abaratar el costo del servicio; la reducción de las pérdidas técnicas y la mejoría de los cobros por parte de la distribuidora y la revisión de los contratos con las generadoras. El Gobierno no se ha apartado un ápice de esa dirección. El gran problema ha sido que no se ha contado con una colaboración ni siquiera mínima de los generadores. Estos no sólo han rechazado la revisión de contratos, sino que ahora mismo tienen al sector oficial en jaque con respecto a una deuda que supera los 700 millones de dólares. Si de algo se puede culpar al Gobierno es de respetuoso en exceso de contratos onerosos.
Detalles necesarios
Por la trascendencia y conjeturas a que se presta, el tesorero nacional debe ofrecer más explicaciones sobre los más de tres mil millones de pesos que dijo haber recuperado en cuentas ociosas de varias entidades públicas. Según reseña 7días.com, el tesorero Alberto Perdomo declaró que el recuperado era un dinero que estaba abandonado. El funcionario debe saber que resulta inconcebible el abandono sin explicación ni justificación alguna de una suma tan respetada. Y más cuando a causa de un déficit por más de 187 mil millones de pesos hubo que impulsar una reforma fiscal para aumentar las recaudaciones. Está bien todos los pasos que dijo ha dado desde que asumió el cargo para transparentar las operaciones. Pero el caso de las cuentas abandonadas no puede quedar como una simple declaración para dar muestra de eficiencia. Lo más pertinente es que se aclare y de ser necesario hasta que se establezcan responsabilidades si se encuentran irregularidades.

